Duelo

¿Qué es?

El duelo es la pérdida de algo o alguien muy importante en nuestra vida. Digo algo o alguien porque el duelo no lo hacemos únicamente cuando algún ser querido fallece, sino también cuando perdemos un trabajo muy importante para nosotras/os, cuando nos enfadamos con un amigo/a, cuando nos mudamos de ciudad…

En este artículo nos centraremos en duelo provocado por la muerte de seres queridos/as.

¿Qué síntomas puedo sentir?

La intensidad de los síntomas dependerá del tipo de lazo con la persona fallecida, la personalidad y el estado emocional previo de la persona que hace el duelo, la edad y circunstancias de muerte del fallecido, la experiencia vital de muertes anteriores… Y de muchas más cosas. El duelo es una de las cosas más personales que hay en el mundo de la psicología. No hay dos duelos iguales. En general, se suelen sentir los siguientes síntomas:

Físicos: pérdida de apetito, dificultad para dormir, dificultad para concentrarse y pensar con claridad… Estos síntomas serán los que se presenten con más intensidad en las primeras etapas del duelo.

Emocionales: tristeza, rabia, impotencia, culpa, dolor y pensamientos constantes sobre el ser querido que ha fallecido, deseos de venganza…

Conductuales: reacciones hostiles, incapacidad para actuar con normalidad, inhibición social…

¿Es normal sentir esto?

Sí. El duelo es un proceso totalmente natural. A no ser que nuestro duelo se complique, como más tarde comentaremos, no hay nada de patológico en él.

De hecho, los seres humanos no somos los únicos animales que vivenciamos este proceso de duelo. Se ha comprobado que hay manifestaciones de duelo en gatos, perros, caballos, bisontes, conejos, cabras, patos… Es famoso el caso de un perro japonés llamado «Hachi» que después de fallecer su dueño, le esperó en la estación de tren donde siempre le esperaba hasta que el propio animal falleció diez años después.

También son famosos los casos de primates. Se ha descubierto a varios de ellos acarreando a sus crías muertas durante días. En chimpancés el récord de madres acarreado a sus crías fallecidas descubiertas por los investigadores es de 17 días, y en gorilas de 68. También es famoso el caso de los elefantes, que velan a sus muertos y que visitan sus restos de manera sistemática a lo largo del tiempo.

¿Qué hacer durante el duelo?

La elaboración del duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida de lo que no está, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta su ausencia.

Jorge Bucay

En el duelo no queda otra opción que dejarnos doler. Podemos llevar a cabo estrategias que nos ayuden a sobrellevar mejor este dolor, pero no podemos eliminarlo. No hay atajos, necesitamos darnos tiempo para asimilar la pérdida.

Según el Dr. William Worden, hay cuatro tareas que todo doliente debe hacer para elaborar con normalidad el duelo:

  1. Aceptar la realidad: la primera tarea es creerse que la persona que amas ha fallecido. Es una tarea difícil, porque las primeras reacciones suelen ser «no puede estar pasando esto», «quiero despertarme y que esto no esté pasando»…. Para llevar a cabo esta tarea son de mucha ayuda los rituales de despedida tales como el velatorio, el entierro, los homenajes…
  2. Experimentar el dolor de la pena: no sentir dolor cuando hacemos un duelo sería como no sentir dolor cuando nuestra mano está dentro de las llamas. Podemos tomar ibuprofeno para que nos duela menos, pero no nos vamos a curar si no dedicamos tiempo a curarnos la quemadura, a echarnos crema y a vendarnos la mano. Pasar tiempo con nosotras/os mismas/os, llorar, recordar a la persona que ha fallecido, hacerle una carta o un dibujo, mirar sus fotos…
  3. Adaptarse a un mundo en el que el ser querido ya no está: quizás sea necesario hacer tareas que antes realizaba la persona que ha fallecido, como hacer la contabilidad, recoger a los niños del cole, ir a la compra… Y también reorganizar asuntos del plano afectivo, emocional y social. Por ejemplo, cuando fallece una persona que era la que siempre se acordaba de los cumpleaños, la que proponía las quedadas, la que buscaba los planes para el fin de semana…
  4. Reubicar emocionalmente al fallecido y mirar hacia el futuro: las emociones que al principio eran tristeza insoportable y dolor extremo han de irse convirtiendo en emociones que nos permitan no olvidar a la persona a la vez que seguir con nuestras vidas. Estos sentimientos pueden ser, por ejemplo, sensaciones de agradecimiento por el tiempo compartido, orgullo por lo que la persona fue en vida… Las personas que han sufrido pérdidas relacionadas con enfermedades, a menudo resuelven su duelo haciéndose socios/as de asociaciones que luchan contra la enfermedad. O familiares de personas que han fallecido debido a accidentes de tráfico pueden participar en actos benéficos, campañas de sensibilización…

¿El duelo puede volverse patológico?

Sí. Cuando no podemos superar alguna de las etapas que hemos comentado en el apartado anterior, o cuando tardamos mucho en superarlas, nuestro duelo puede volverse patológico.

Los tipos de duelo complicado más comunes son los siguientes:

Duelo crónico: cuando la persona no consigue elaborar el duelo en un plazo de dos a tres años

Duelo pospuesto: cuando la persona no se permite hacer el duelo en el momento en su ser querido ha fallecido, y lo hace un tiempo después de manera intensificada. Podemos posponer el duelo, por ejemplo, cuando tenemos un familiar enfermo al que cuidar, cuando acabamos de empezar un trabajo y no podemos permitirnos estar «flojos/as»…

Duelo exagerado: cuando la persona sufre un dolor tan desbordante que no puede evitar intentar «eliminarlo» a través de conductas dañinas tales como beber y fumar en exceso, trabajar compulsivamente…

Duelo enmascarado: cuando la persona se siente mal pero no asocia este malestar a la pérdida del ser querido. Normalmente esto se da porque la persona no es capaz de hacer frente a un dolor tan inmenso

Si te sientes identificada/o con estos tipos de duelo, o sientes que tu proceso de duelo te es demasiado doloroso, no dudes en pedir ayuda profesional.

¿Qué decir y qué no decir a alguien que está pasando por un duelo?

Para no fomentar el duelo complicado en la persona, NO DECIR:

Sé fuerte

Anímate

Hazlo por tus hijos u otras personas significativas

Distráete, que te irá bien

No llores más, que te estás torturando

La vida continúa

Es ley de vida

Resígnate

Ha sido la voluntad de Dios

Ahora ya no sufre

El primer año es el peor, luego ya verás

Son jóvenes, ya volverán a tener otro/a hijo/a

Importante: evita usar eufemismos como «se ha ido», o «se ha dormido para siempre» cuando des la noticia a niños/as o personas con discapacidad. Esto podría dificultarles el duelo. Además, es importante dejarles participar en los rituales de despedida para que puedan comenzar a elaborar su duelo.

Para fomentar que la persona pueda sentirse libre de conectar con su dolor y así elaborar su duelo sanamente, SÍ DECIR:

Me gustaría mucho poder decir algo que alivie tu dolor, pero no encuentro las palabras

Quiero que sepas que estoy aquí y que pienso en ti muy a menudo

Seguramente no podré llegar a entender lo que estás sintiendo, pero si necesitas hablar estoy aquí para escucharte

Particularidades de los duelos derivados de las muertes producidas durante la crisis del COVID- 19

Las personas que han sufrido pérdidas de seres queridos durante esta crisis se enfrentan con muchas dificultades. Cada caso es, obviamente, un mundo, pero creo que en general una de las dificultades más duras es el no poder realizar los rituales funerarios.

Como he comentado más arriba, el poder asimilar la muerte del ser querido es el primer paso del duelo, y los rituales funerarios son muy útiles para ayudar en esto.

No poder velar, ni enterrar o incinerar a la persona querida puede producir que tardemos más tiempo en asimilar su muerte, y por lo tanto retrasar el resto de fases de elaboración del duelo.

Mi más sentidas condolencias a estas personas. Les animo a buscar ayuda en sus seres queridos y/o en profesionales de la salud para que puedan elaborar su duelo de la manera más sana posible.

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