Relaciones de pareja

La elección de pareja

¿Alguna vez te has preguntado si la elección de pareja es pura casualidad? En este artículo venimos a contarte que, más que casualidad, la elección de pareja es causalidad. De hecho, la elección de pareja es causa directa de nuestro estilo de apego.

El apego es el vínculo que creamos cuando somos bebés con nuestros/as cuidadores/as. Si este vínculo nos aporta la seguridad de que nos van a cuidar y de que no nos van a abandonar pase lo que pase, desarollaremos un estilo de apego seguro. Si no tenemos esta seguridad, crearemos un vínculo de apego inseguro (lo explicamos con mucho más detalle en el artículo sobre la «teoría del apego«).

Cuando nuestro estilo, por alguna razón, ha sido inseguro, habremos tenido que desarrollar mecanismos que nos proporcionaran esta seguridad que no encontrábamos en nuestros/as cuidadores/as. Por ejemplo, si nuestra madre nos encerraba solos/as en una habitación cuando lloramos, habremos aprendido a no llorar para evitar esa habitación que tanto miedo nos daba. O si nuestra madre solo nos atendía cuando montábamos un escándalo terrible, habremos aprendido a montarlo para que nos hagan caso. Estos mecanismos se llaman «conductas de apego».

El primero de estos bebés habrá aprendido que para que no le rechacen tendrá que esconder su llanto, y el segundo habrá aprendido que para que le escuchen tendrá que mostrar sus emociones de manera exagerada. Y llevarán consigo este aprendizaje toda la vida (a no ser que hagan un profundo trabajo de desarrollo personal).

Así, necesitarán encontrar parejas que les hagan sentir o bien que no les van a abandonar o bien que van a ser escuchados/as. Es decir, que les hagan sentir seguridad, esa seguridad que no tuvieron. Y desplegarán sus conductas de apego para conseguir esta seguridad.

En el ejemplo del bebé que aprendió a no mostrar el llanto, encontrará una pareja que no hable mucho de emociones y que se sienta cómodo/a sin compartir demasiada intimidad emocional, para así tener la seguridad de que no va a tener que mostrar su llanto (que para él/ella significa peligro inminente de abandono).

Y en el ejemplo de la persona que aprendió a mostrar sus emociones de manera exagerada, encontrará una pareja que tolere los llantos desesperados y que le dedique tiempo y energía cuando los muestre.

Es decir que, de manera inconsciente, buscamos en la pareja a alguien que cubra esas carencias emocionales de nuestra infancia. Y, además, reproducimos la forma de obtener la seguridad que hemos aprendido durante la infancia.

Esto lleva a que repitamos patrones: volvemos a repetir una y otra vez la forma que nuestro cerebro ha aprendido de obtener seguridad. Paradójicamente, muchas veces esto no nos da la seguridad que deseamos, sino que hace que permanezcamos en la relación de dependencia.

Entones, ¿amor o dependencia?

Tal y como decíamos en el apartado anterior, buscaremos cubrir nuestras carencias emocionales con la pareja.

Evidentemente, si yo no tengo carencias emocionales no necesitaré a nadie que me las cubra, y por lo tanto no me relacionaré desde la dependencia sino desde el amor. Y si tengo estas carencias, habrá cierta dependencia en mi pareja. Cuantas más carencias, más dependencia habrá. Cuanto más sienta yo que no puedo afrontar mi vida sola, más me agarraré a ti a cualquier precio.

Es interesante hacerse preguntas de este estilo para analizar si lo que siento hacia mi pareja es dependencia o no lo es y también para analizar de dónde viene esta dependencia:

¿Sientes que te morirías sin tu pareja? ¿O que habría cosas que tendrías que dejar de hacer?

¿Sientes miedo o rechazo hacia tu pareja en alguna ocasión? ¿Sientes que él/ella lo siente hacia ti?

¿Piensas mucho en la posibilidad de que te abandone? ¿Y de que te haga daño? ¿O de tú hacer daño?

¿Es una sensación conocida? ¿En algún momento de tu infancia/adolescencia sentiste que alguien de tu entorno sentía eso hacia ti?

¿Sientes que tratas a tu pareja como te trataron tus padres?

¿Tienes miedo de reproducir la relación de tus padres en algún aspecto?

¿Qué te sale hacer de manera automática para evitar el abandono o el rechazo?

¿Sientes que ciertas emociones te desbordarían si lo dejarais? ¿O que habría ciertas emociones que tendrías que evitar a toda costa para no ser inundado/a por ellas?

¿Cómo abordar esta dependencia?

Soy feliz contigo, pero sin ti también

Siguiendo el anterior hilo, lo que tenemos que hacer para no ser dependientes de nuestra pareja es no tener carencias emocionales. Así de fácil y así de difícil. Puedes seguir estos pasos:

  • Piensa si hay alguna carencia emocional que pueda estar siendo cubierta por tu pareja.
  • Si es así, detente a analizar cuál es exactamente esta carencia. Suele ser sensación de seguridad o necesidad de regulación emocional externa.
  • Date cuenta de cuál es el comportamiento que haces para intentar cubrir esa carencia. Por ejemplo, no mostrar nuestras emociones para que no se asuste, llorar mucho para que no se vaya…
  • Pregúntate: ¿esta conducta realmente me da seguridad?, ¿ o alimenta una forma de actuar que me hace daño?
  • Trabaja para cubrir tú mismo/a esa carencia. Solo conseguirás ser independiente cuando no necesites al otro/a para cubrir esa necesidad. Por ejemplo, si yo necesito a alguien que me proteja cuando tengo miedo, tendré que trabajar en mi autorregulación del miedo. O si yo necesito alguien para no sentirme solo/a, tendré que trabajar mi capacidad de tolerar la soledad.

Este proceso de independencia se trabaja mejor acompañado/a. Contacta: terapia individual y terapia de pareja

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