Relaciones tóxicas:

Los juegos psicológicos

Antes de empezar, es necesario aclarar que el autor que explica los juegos psicológicos es Eric Berne. Este concepto se engloba dentro de una teoría amplia llamada «Análisis Transaccional». Dicho esto, comencemos.

¿Qué son los juegos psicológicos?

Los juegos psicológicos constituyen las diferentes maneras que existen de MANIPULAR al resto de personas. Cuando manipulamos a alguien, lo que estamos haciendo es conseguir que la persona acabe haciendo algo que en un principio no quería hacer. ¿Para qué? Pues para conseguir algún beneficio material o emocional.

Estos juegos psicológicos son muy comunes, tanto que muchos de ellos hemos llegado a normalizarlos. Por ejemplo:

-Cariño, necesito que vayamos a hacer la compra.

-Ahora no puedo porque estoy muy cansada.

-¿Es que vas a dejarme ir solo? Si voy yo solo me voy a hacer daño al cargar con todas las bolsas. Anda, no seas vaga.

-Buff, bueno venga vamos.

Este sencillo ejemplo puede parecer una conversación normal. Pero si te paras a pensarlo, la persona que quería ir a la compra ha conseguido que la otra persona le acompañe a través de hacerla sentir culpable. El mensaje implícito era «por tu culpa me haré daño en la espalda». En vez de haber buscado más opciones para ir a la compra, o de haber esperado un rato a que la persona descansara, ha decidido utilizar un juego psicológico para conseguir lo que quería.

Es importante pararse a pensar que cada persona tenemos un juego psicológico que utilizamos más, es decir, tenemos una manera de manipular que «se nos da mejor», y que repetimos probablemente de manera inconsciente.

¿Cómo se juega? Tipos de juegos psicológicos

El triángulo dramático de Karpman nos ayuda a ver los diferentes roles que las personas establecen durante los juegos psicológicos.

Se llama triángulo dramático porque hace referencia a la palabra «dramatizar», dando a entender que los roles son personajes que asumimos para el juego psicológico, como si fueran papeles de teatro que representamos.

Por ejemplo, si yo me hago la víctima para dar pena a mi hermano y que así él me lleve en coche a donde yo quiero ir, en realidad no soy una víctima, simplemente he decidido (consciente o inconscientemente) interpretar ese papel para conseguir lo que quería. En este sentido, por ejemplo, una víctima de violencia de género NO ESTÁ JUGANDO un papel dentro del triángulo dramático, porque no está asumiendo ese rol con ninguna intención manipuladora, sino que está sufriendo de verdad. Es muy importante diferenciar esto.

Sigamos. Hay tres roles diferenciados que podemos asumir en los juegos psicológicos:

-Perseguidor: es un rol que utiliza el desprecio y el autoritarismo para hacer sentir mal a la otra persona. Castigan y atacan. Utiliza frases como «eres un perdedor», «ya sabía que eras demasiado inútil como para conseguirlo», «yo nunca haría el imbécil tanto como tú lo acabas de hacer»…

-Salvador: su rol se basa en cuidar a la otra persona de manera patológica. No dejan que la otra persona sea independiente, porque si lo fuera dejaría de sentirse útil. Utiliza frases como «menos mal que estoy aquí para ayudarte», «anda trae que te lo hago yo», «no te preocupes por nada, ya te ayudo yo», «qué harías sin mi»…

-Víctima: este rol siempre se queja de lo mal que está con la intención de crear pena y culpa en el resto. Necesitan que el resto de personas le solucionen sus problemas porque ellos no asumen responsabilidades. Utiliza frases como «no puedo», «soy incapaz», «sino me ayudas no voy a poder», «no me dejes solo»…

¿Una persona puede estar en más de un rol?

Como ya hemos comentado, todos/as tenemos un rol que «se nos da mejor» utilizar. Sin embargo, SÍ podemos cambiar de roles. De hecho, cuando uno de los roles no nos funciona, solemos probar con otro rol a ver si con ese sí conseguimos lo que queremos. Veamos un ejemplo:

-¡Pobre de mí! Ya nunca me acompañas a pasear. Me pones tristísima con esa actitud…A este paso voy a acabar con depresión.

-Cariño, ya sabes que no salgo a pasear porque no me da tiempo. Me encantaría pero me es imposible. Estoy seguro de que puedes ir a pasear con tu hermana o tus primas.

-No me entiendes, yo no puedo hacer eso porque no me siento con fuerzas. Eres un desconsiderado y eres un mal marido, como siempre lo has sido. Eres una persona despreciable que no se preocupa por los demás.

-No te pongas así cariño por favor, me estás haciendo sentir fatal. Para demostrarte que no es así iré a pasear contigo, pero ya te digo que no tengo casi tiempo…

En primera instancia, la mujer ha intentado convencer a su marido colocándose en el rol de víctima. Como ha visto que el marido no ha caído en el juego, ha probado a cambiarse al rol perseguidor, y este sí ha logrado que funcione.

Si comenzáis a fijaros en vuestro día a día, veréis que estos juegos se dan en muchísimas ocasiones.

¿Cómo salir del triángulo dramático?

Dos no juegan si uno no quiere

Lo primero que hay que hacer para poder salir de estos juegos psicológicos es darse cuenta de que ocurren. Es importante darse cuenta de los que más utilizamos nosotros/as mismos/as y también de los que más utilizan las personas más cercanas (padres, pareja, amigos/as…).

Una vez que sabemos esto, podremos estar más alerta:

-Si el rol que «mejor se nos da» es el de salvador, tendremos que desarrollar la capacidad de CONFIAR en que el resto son capaces de solucionar sus problemas. Puedes empezar por ayudar a los/as demás solo cuando te lo pidan, y seguir por fomentar su independencia y su capacidad de resolución.

-Si el rol que más usamos es el de perseguidor, tendremos que aprender a NO CRITICAR todo lo que no nos gusta, y aprender a admirar aquellas cosas positivas. Además, desarrollar la empatía y la asertividad será de gran ayuda.

-Si el que más asumimos es el rol de víctima,tendremos que comenzar a asumir responsabilidades poco a poco. Será útil evitar la queja y aprender a confiar en nosotros/as mismos/as.

Cuando alguien nos hable desde el rol de víctima, tendremos que darnos cuenta de ello y no «comprarle» esa culpa que nos quiere hacer sentir. Si alguien nos habla desde el rol de perseguidor, no debemos dejar que el miedo y la desvalorización que nos quiere hacer sentir nos afecte. Y si alguien se comunica con nosotros/as desde el rol de salvador, no debemos dejar que nos haga sentir inútiles.

Solo así podremos aprender a no jugar a estos juegos psicológicos.

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