Suicidio

Mitos y herramientas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece el suicidio y los intentos de suicidio como uno de los problemas más graves de salud de nuestros tiempos. Además, este problema está agravándose de manera exponencial: en los últimos 45 años la tasa de suicidio ha aumentado un 60% en todo el mundo.

Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año. Esto quiere decir que en el mundo se suicida una persona cada 40 segundos. En el grupo de edad de 15 a 45 años, en algunos países, el suicidio está entre las primeras tres causas de muerte. En la franja de edad de 10 a 24 años es, también en algunos países, la segunda causa de muerte, después de las muertes por accidentes de tráfico. Dentro de las muertes por causas violentas, el suicidio es la primera causa, por delante tanto de los homicidios como de los conflictos bélicos.

Todas estas cifras no incluyen los intentos de suicidio. Si los incluyeran se multiplicarían por 20. Una persona intenta suicidarse cada 3 segundos en el mundo.

En cuanto a datos de género, los hombres son los que más llegan a suicidarse. Sin embargo, son las mujeres las que más lo intentan.

Mito 1:

Preguntar a una persona si está pensando suicidarse le incita a hacerlo.

Evidencia:

Está demostrado que no es así. Todo lo contrario: preguntar a la persona si está pensando en suicidarse y hablar con ella del tema disminuye el riesgo.

Mito 2:

Una persona que dice que quiere suicidarse en realidad no lo va a hacer.

Evidencia:

La mayoría de las personas que se han suicidado habían expresado su intención. Concretamente, nueve de cada diez personas que se han suicidado habían avisado de que lo iban a hacer, y la décima lo había dejado entrever de manera sutil.

Mito 3:

Solo se suicidan las personas que tienen problemas graves

Evidencia:

Cada persona vive los problemas de una manera, y lo que a ti te puede parecer una «tontería» a otra persona le puede parecer una catástrofe.

Además, las personas no se suicidan por una sola cosa: para que la gota colme el vaso tenía que estar ya bastante lleno. Quizás lo que ha colmado el vaso ha podido ser un problema leve, pero la persona ya estaba su límite y no podía más.

Herramientas de prevención

1.Detección del riesgo

La mejor herramienta es preguntar a la persona y escucharla. Dependiendo de la situación, podremos ser más o menos directas/os al preguntarlo. De todas formas, se recomienda no evitar las palabras «suicidio» o «pensamientos suicidas». Recordemos que hablar del tema reduce el riesgo. Os dejo algunas preguntas que pueden ayudarnos a introducir el tema:

¿Piensas que la vida tiene sentido?

¿Has pensado en la muerte, o en hacerte daño?

¿Se te ha pasado por la cabeza qué pasaría si estuvieras muerto?

¿Qué te une a la vida?

Además de intentar hablar directamente con la persona, tenderemos que estar atentas/os a las siguientes señales de alarma:

-Comentarios negativos sobre si mismo/a o sobre su futuro

Por ejemplo:

“No valgo para nada”

“Mi vida no tiene sentido“

“Estaríais mejor sin mí”

“Lo mío no tiene solución”

“Las cosas no van a mejorar nunca”

-Comentarios relacionados con la muerte:

Por ejemplo:

“Me gustaría desaparecer”

“No deseo seguir viviendo”

“Me pregunto cómo sería la vida si estuviese muerto”

“No merece la pena seguir viviendo”

-Despedidas verbales o escritas:

Comentarios como por ejemplo:

“Quiero que sepas que en todo este tiempo me has ayudado mucho”

También puedes ser despedidas a modo de mensajes, cartas o regalos de objetos con valor emocional.

-Cierre de asuntos pendientes y documentos:

Cuando la persona prepara testamentos, seguros de vida…

-Cambios repentinos de conducta:

Estos cambios podrían ir en dos sentidos:

-Aumento de irascibilidad, irritabilidad, inestabilidad emocional…

-Momento de calma repentina y aparente mejoría. Hay veces que las personas se sienten aliviadas cuando toman la decisión y preparan su suicidio, ya que por fin ven final a su sufrimiento. Esto es algo que puede ser confuso y a lo que debemos estar muy atentas/os.

Para poder detectar este riesgo debemos estar dispuestas/os a escuchar:

Este punto puede parecer evidente, pero no lo es. Escuchar a una persona querida diciendo que quiere suicidarse es algo realmente doloroso. A pesar de este dolor, y para poder ayudar a la persona, hemos de hacer un esfuerzo enorme:

Evita frases del estilo: «deja de decir tonterías», «anda, anda, no digas eso que me pones triste», «solo quieres llamar la atención«… Es importante pensar que este tipo de frases no harán que la persona deje de querer suicidarse, sino que simplemente deje de decirlo. Además podemos, sin quererlo, darle el mensaje de que no nos importa que lo haga.

Es importante tomar en serio lo que la persona nos dice, adoptando una actitud de escucha auténtica y reflexiva.

2.Actuación ante una situación de riesgo

Si detectamos riesgo de suicidio es muy importante no dejar sola a la persona y ponerlo en conocimiento de los Servicios de Emergencias Médicas a través del 112 o acudir con la persona a Urgencias del hospital más cercano. También avisaremos a sus familiares.

Si la persona está recibiendo tratamiento psiquiátrico es importante llamar a su psiquiatra.

Si eres tú la persona que está pensando en suicidarse

Recuerda que las crisis son transitorias, pero la muerte es permanente.

Si tienes confeccionado tu plan de seguridad, llévalo a cabo. Si no lo tienes confeccionado y estás en un momento de relativa tranquilidad, confecciónalo (lee la guía de autoayuda, ahí lo explican con detalle).

En resumen, el plan de seguridad da claves a la persona para que sepa detectar sus propias señales de riesgo, y establece un plan de actuación, en el que se indica que la persona debe llamar o bien a una persona de confianza o bien a los Servicios de Emergencias.

Si estás a punto de suicidarte, llama a una persona de confianza que sepas que te va a poder ayudar. Si no sabes a quién llamar, llama al teléfono de la Esperanza (es una asociación que cuenta con un servicio de atención psicológica 24 horas para atender a personas en crisis emocionales), al 112 o ve directamente a las Urgencias del hospital más cercano.

Guía de autoayuda

Guía para familiares de personas con riesgo suicida

Guía para la prevención del suicidio dedicada a docentes

Guía para la prevención del suicidio profesionales sanitarios y facilitadores sociales

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