Crianza respetuosa: de la teoría del apego a la educación consciente

Hoy venimos a hablar de un término que está muy a la orden del día: la crianza respetuosa. En psicoterapia es algo que a menudo sale a colación, ya sea en terapias con adultos que son padres o directamente en terapia infantojuvenil.

La crianza respetuosa es una manera de educar a nuestros hijos basada en décadas de estudios de psicología, pedagogía y neurociencia. La idea central de esta corriente es tratar al niño como una persona con necesidades legítimas y digno de buen trato.
Os compartimos algunas de las teorías que han realizado estos estudios y en los que se basa la crianza respetuosa para poder comprender mejor el concepto. Avisamos de que hay muchísimos más autores, pero por resumir solo añadimos los principales.

Terapia con enfoque de crianza respetuosa en Galapagar

Principios del siglo XX

En este momento de la historia la educación se basaba en transmitir a los niños disciplina a través de un sistema de premios y castigos (físicos y emocionales).

Figuras tan importantes como Sigmund Freud vinieron a transmitir la idea de que la infancia marca profundamente nuestra psique.

Jean Piaget también comienza a explicar cómo los niños construyen el conocimiento de forma activa a partir del entorno.

Y María Montessori ya empieza a introducir la idea del respeto hacia los niños.


Mediados del siglo XX: Teoría del apego

A mediados de siglo los estudiosos John Bowlby y Mary Ainsworth consolidaron la teoría del apego. Si leéis nuestro blog habitualmente ya nos habréis oído hablar de esta teoría. Si no, os remitimos a los artículos «teoría del apego«, «elección de pareja, ¿Casualidad?«, y «desarrollo emocional de los niños» para que podáis poneros al día.

En resumen, está teoría explica la importancia del vínculo seguro en el desarrollo infantil y adulto. El vínculo seguro permite a la persona desarrollar una buena autoestima, regulación emocional y capacidad de relacionarse de forma sana.

Esta teoría da contundencia a la importancia del buen trato hacia los niños.

Finales del siglo XX y comienzos del XXI: las neurociencias

Los estudios científicos se desarrollan de forma cada vez más rigurosa y compleja, introduciendo técnicas de neurociencia que permiten ver como reacciona el cerebro a los estímulos externos.

Así, se comprueba empíricamente que los niños responden mejor ante educadores respetuosos, y se comprende que los niños no se «portan mal» porque sí. Muchas de las conductas como rabietas, impulsividad, frustración… Son o simplemente un signo de inmadurez neurológica que irán aprendiendo a gestionar a través de la corregulacion con los adultos o un intento de comunicarnos una necesidad que no saben comunicar de otra manera.

Actualidad: autores y teorías consolidadas

Actualmente tenemos la suerte de contar con muchísimos profesionales que estudian y divulgan sobre crianza respetuosa. Si os interesa profundizar en el tema, os recomendamos al neuropsicólogo Álvaro Bilbao, al psicólogo Alberto Soler o a la psicóloga Laura Estremera.


Principios de la crianza respetuosa

Respeto por el niño como persona con derechos

Reconocemos al niño como una persona digna de buen trato y que tiene sus propias necesidades emocionales. Así, no las minimizamos ni le exigimos comportarse como un adulto.

Acompañamiento emocional

Los adultos no solo corregimos conductas, si no que somos una figura de apoyo y les enseñamos a entender y validar lo que sienten para así poder regularlo.

También se hace énfasis en el modelaje que suponemos los adultos para los niños, o en otras palabras, en que aprenden muchísimo de nuestro propio ejemplo. Por eso, es importante que si queremos enseñarles por ejemplo a regular la rabia, nosotros sepamos hacerlo.

Psicólogos en Galapagar

Límites sin violencia

Hay personas que asocian la crianza respetuosa con no poner límites. Esto en absoluto es así. Una crianza sin límites no puede de respetuosa.

Simplemente los límites se ponen desde el respeto y no desde la violencia. Para esto tenemos que armarnos como adultos de asertividad y autorregulación emocional.

También se da importancia a no solo limitar una conducta y ya. Es importante preguntarnos qué ha motivado esa conducta en el niño y poder cubrir la necesidad que hay debajo.

Por ejemplo si un niño muerde no basta con decirle que no muerda, si no que tenemos que entender qué puede estarle pasando a ese niño y atenderlo. Dependiendo de la edad que tenga quizás necesita por ejemplo otras herramientas para manejar la rabia.

Psicólogos con experiencia en crianza respetuosa en Galapagar

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